Mystica Hispánica
La música española de los siglos XVI y XVII ocupa un lugar singular en el panorama europeo en los albores del Barroco. Aunque la influencia italiana se deja sentir en algunos compositores —especialmente en la provincia de Valencia—, España permanece profundamente fiel a los códigos litúrgicos heredados de la Edad Media. Se distingue así de Italia y de Francia al evitar la expresión directa de los afectos humanos, privilegiando una escritura orientada hacia la contemplación, la fervor y el misterio.
En su tesis dedicada al misticismo musical del siglo XVI, Henri Collet recoge un comentario sobre el motete Domine Jesu Christe de Robledo: en unas pocas notas de falso bordón, escribe, Robledo parece decir que ha visto a Cristo, que lo ha escuchado, y que no hace sino transcribir la armonía de las palabras del Crucificado. Esta visión resume admirablemente la estética espiritual española: una música que no describe, sino que revela; que no narra, sino que contempla.
Este viaje musical ofrece también una visión de un amplio proyecto de investigación y difusión iniciado en 2015 en torno a los fondos musicales de las catedrales y conventos de México. En continuidad con los grandes maestros españoles, escucharán el Salve Regina de Juan de Lienas, el primer compositor indígena conocido de México, cuyas obras solo se conservan en los conventos femeninos de Santa Inés y de la Encarnación. A continuación, dos maestros de capilla de las principales catedrales de la Nueva España: Antonio Rodríguez de Mata y Juan Gutiérrez de Padilla.
La finalidad de esta peregrinación queda magníficamente resumida por Francisco Guerrero, uno de los grandes polifonistas del reinado de Carlos V, quien escribía en 1563: « En ello se ve claramente la esencia de la música: reúne y ofrece a todos las mismas esperanzas. »
